miércoles, 30 de junio de 2010

Diseño de joyas decimononico



Al parecer es plenamente funcional...¿¿¿¿????

Mas cositas steampunk en esta web.

lunes, 28 de junio de 2010

Xiao Nike Spot

Impresionante anuncio de Nike con el protagonista de la famosa saga de internet, Xiao Xiao.

sábado, 26 de junio de 2010

Archos 7



Recién acabo de adquirir lo último en "gadgets de consumo" (la forma fina de llamar a las "chorradas tecnológicas que-solo-un-tío-sería-capah-de-comprar") que básicamente se denominan TABLETS y que ha popularizado la sinpar Apple con su iPad, de la que todo el mundo habla... previo pago de 600 boniatos de media.

El chisme en cuestión es un Archos home tablet 7 (tamaño en pulgadas) de 8Gb de capacidad, que en su web sale por unos 200 euros aunque en algunas tiendas especializadas se puede conseguir por menos dinero.

Aquí hay una revisión muy exhaustiva, aunque he de decir que las aplicaciones que se comenta no lleva, vienen ya instaladas de manera que solo es cuestión de enchufarlo, cargarle libros, películas o música y a rodar.

Sus principales ventajas son: pantalla muy nitida, no cansa la vista (se puede leer de noche incluso sin luz), multitarea (oir musica y leer al mismo tiempo por ejemplo), wifi para internet, tamaño adecuado cabe en un bolsillo, peso ligero y la batería es bastante buena. Lo mejor sin duda, el precio.

viernes, 25 de junio de 2010

Parece imposible.


Atentado Cultural - La SGAE ataca de nuevo. Se pretende obligar a las bibliotecas públicas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para 'resarcir' a los autores. Mientras la gente de a pie apenas llega a fin de mes, los ya millonarios se forran a cuenta nuestra.

POR EL PLACER DE LA LECTURA
La SGAE (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo. Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor.

POR LA LECTURA.
Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él sólo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Kart May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.

Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?. Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?

Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra. Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña. ¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS! José Luis Sampedro.

lunes, 21 de junio de 2010

Volare


Un grupo de entusiastas de la aviación así como pilotos profesionales posee un L-39 en las cercanías de Madrid y Bilbao, disponible para todo aquel que tenga interés en volar un avión de caza. Esta es una oferta única en España.

L-39 Albatros

domingo, 20 de junio de 2010

Josh Rouse

Quiet Town.



Josh Rouse, cantautor de pop folk americano afincado desde hace años en Valencia. El tema se titula Quiet Town, uno de los singles de Subtítulo, su disco del 2006 y primero con aroma hispano.

Bendita solución.


Sebastián Bendito Vallori puede convertirse en la salvación del Golfo de México tras el vertido de BP si su idea funciona. Este inventor que trabaja en lo que fue una antigua fábrica de zapatos asegura haber dado con la clave para controlar el vertido. Tanto es así que su idea ya está rodando por los despachos de la Casa Blanca.

Fuente El Mundo.